domingo, 21 de noviembre de 2010


 
La vida debería de ser al revés, que todo empezase en un hospital, estando enfermo y que a los dos días te echasen. Pasarse 10 años cobrando la pensión y que en tu primer día de trabajo te regalasen un reloj de oro. Otros cuantos años te los pasarías de fiesta, bebiendo; luego harías los estudios y acabarías con una cámara en la mano. Los últimos nueve meses los pasarías en una habitación acolchada y con calefacción para que al final, todo termine en un orgasmo.

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